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El Cuarto de Juegos

El Cuarto de Juegos es...

... el lugar donde aparecerá de tanto en cuando (tanto seguro, cuando incierto) información, fotos, vídeos, noticias y textos que nos puedan interesar y que hagan que volváis con frecuencia a visitar este rinconcito de internet

Jornadas Blog era ss

Mix Posted on 11 Feb, 2015 19:57

El espacio conocido se abre y me abriga. Al entrar me encuentro con la mirada de Gema, no la conozco pero la identifico de la fotos, Cristina está hablando con dos blogueras. Veo a Nines, que como siempre está atareada, en esta ocasión cerrando las cajas de Naif, me acoge también con su sonrisa. Gema nos ofrece un té, Cristina me ve y abre los brazos, a pesar de que le digo que estoy malita nos fundimos, como siempre, hace tiempo que no nos vemos, pero el abrazo no ha cambiado: familiar y cotidiano. Está nublado así que la luz encendida le da a los verdes y las maderas un aroma de tarde, la calidez de la acogida, matices de invierno que abrigan la casa. Más Natural es así, un espacio para acompañar a las mujeres A La Luz, mullido, cálido, elegante y hogareño.

Cristina nos cuenta, desde la emoción y el entusiasmo, cómo se gestó Más Natural: su proyecto; para atender aquello que, debiendo ser en salud, en luz y alegría, se convertía en algo lesivo y muchas veces violento y cómo ella quiso aportar su visión para ayudar a las mujeres a acercarse a ese momento, con otra tranquilidad, con un protagonismo real y reclamado. Nos cuenta como esos inicios fueron solitarios, sin interlocutores sanitarios, sólo con el apoyo del alivio de las madres, el buen hacer, los partos más dulces… hasta que encontró otros peregrinos en el camino, así nos narra su alegría al conocer El Parto es Nuestro, una asociación nacida para informar a las familias cómo mejorar sus condiciones en ese momento tan importante de la vida como es traer tu hijo al mundo. De ese modo Cristina nos introdujo a Ibone.

Ibone Olza, médico psiquiatra infantil y perinatal, nos habló con calma de la distancia entre la medicina y el parto, de los desequilibrios hormonales cuando las hormonas no se producen, se suministran… Cómo el parto es un estado alterado de la conciencia y la aberración que es practicar algunos protocolos que parecen, que son, habituales en los hospitales como si ello no afectara a personas, a personas especialmente sensibles, en momentos esenciales de sus vidas, que las cambiarán para siempre y, por lo tanto, recordarán para siempre ese momento. Creo que pulsó una tecla de recuerdos y dolores y que hizo brotar alguna lágrima.

Alejandro Busto Castelli, psicólogo especializado en crianza, nos trajo una amena charla sobre la sabiduría interna, sobre el otro punto de vista, sobre escuchar lo que sentimos y confiar en lo que sabemos, como alimentar la crianza ni saturando ni escaseando, ni demasiado lejos, ni demasiado cerca, observando (anonadados, las más de la veces) para aprender y para permitir, sin forzarnos ni dejarnos condicionar… Dicho así con un humor suave, con un lenguaje inteligente con pinceladas de risa, hasta parecía fácil, a pesar de que en ningún momento dijo que lo fuera. Me encantó porque al final llegó, o eso creo, a donde siempre llego: saber para elegir, conocer para ser libre, pensar para tener criterio y capacidad de decisión.

Carmela Kika Baeza, médico también y asesora de lactancia, nos sumergió en la ternura, con una voz delgada y dulce, fue capaz de transfundirnos el recuerdo de la muerte de Javier, su primer hijo; cómo una asesora, y enamorada, de la lactancia, piensa que, en ese caso, su piel junto a la de Javier le hubiera alimentado más que su leche. El relato del resto de sus partos nos explicó esa dulzura y esa vocación. De criar desde el respeto, de escuchar a la naturaleza, de estar atenta, de expresarse y aprender a comunicar en un momento decisivo, para la mamá, para el bebé, para la familia, para la pareja.

Azucena Caballero, llenó la sala de su desparpajo, exhala actividad y por si alguien se despista ya lo cuenta. Gema la presentó como fundadora de la Pedagogía Blanca, pero ella dado el perfil de las asistentes prefirió hablarnos de la eficacia, desde Mujeres Empoderadas y fue… eficaz. Nos propuso ejercicios prácticos para saber dirigir las acciones, para priorizar tareas, para jerarquizar objetivos y tenerlo todo organizado, sin olvidarnos de nosotras total: “la ropa para planchar te espera”. Genial.

Sara Cañamero, la querida matrona de Más Natural, nos hizo un recorrido por la historia del parto, nos habló de los miedos, del dolor, del acompañamiento, de cómo no todo el mundo ve como ella la asistencia a este momento mágico del nacimiento. Nos describió al dolor como un guión del parto que te va describiendo la situación con su intensidad, su duración y su frecuencia.

Cristina y Gema (a menudo con Mario “Cañamero” en los brazos) despidieron la Jornada, salíamos con buen sabor, recuerdos y aprendizaje entrelazados, con la sensación de que lo nuevo se nos prende en los sentidos, en ese sentido tan especial que nos otorga la maternidad.

Recuerdo mi garganta arañada por dentro, que me da una voz rota tan poco delicada, mi catarro me invade de nuevo, los niños me esperan, me despido y salgo. Llego a una comida que dicen deliciosa pero insípida para mi, cuento a mis hijos mi mañana: los ponentes, las ponencias, el espacio, los bebés y los rurunes… Peli y mantita, un ratito acurrucada con mi hijo pequeño, ninguna medicina: piel con piel, mimos y… teta ya no (tiene 13, pero hasta los 3 y medio fue así, por cierto también comía chorizo, estaba perfectamente nutrido, soy hija de pediatra). Piel con piel digo, esta vez para mamá: estoy mucho mejor ;-).



Pues yo voy como una moto

muy bebe up Posted on 18 Dec, 2014 18:19



Vale y con el body mejor, pero me estoy cociendo con el sol

muy bebe up Posted on 18 Dec, 2014 18:17


Solemos hablar del atuendo adecuado para los primeros movimientos… pero con esta obsesión que tenemos las madres de tener frío y abrigar al prójimo, sobre todo si pesa menos de 10 kg y tiene una sonrisa o un llanto enternecedores, pues claro lo de estar ligero de ropa… bien, pero… con calorcito y a veces si pudieran hablar… Carlo se paseaba su pista pero tenía más calor que orgullo al hacerlo.



Hija, mamá con el pijama no puedo

muy bebe up Posted on 18 Dec, 2014 18:10



La primera condición para moverse es poder hacerlo.

Rescatado Posted on 18 Dec, 2014 18:02

Sí lo sé parece una perogrullada y lo es, pero muy cierta y fácilmente olvidada; por lo tanto insisto: la primera condición para moverse es poder hacerlo. Si ni siquiera una pelota puede rodar encerrada en una caja ¿Cómo podrán nuestros bebés moverse con eficacia (es decir, para conseguir algo, por ejemplo: desplazarse) si no tienen las condiciones adecuadas? Pues de ninguna manera y esto… ¿significa que no son capaces? No, sólo que no se lo permitimos y dependen de nuestra voluntad.

El bebé de la foto, Óscar, tuvo una increíble oportunidad de moverse desde el día que nació. Acudió solito a buscar el pezón que le amamantara (desde la cadera de su madre, claro), como todos los mamíferos, cuando esto del arrastre espontáneo no estaba de moda. Se desplazaba por un cartón pluma de 70 cm ya en el hospital y cuando llegó a casa tenía su pista de arrastre preparada para sus pequeños paseítos, que recorrió antes de los dos meses y le encantaba. Le encantó a él y a todos los que prestó su pista o cedió después o a los que tuvieron otras o simplemente los que bajaron a la alfombra de juegos más pronto que tarde…; a todos los que probaron lo que se siente cuando uno hace por si mismo lo que puede hacer. Fíjate… qué bobada ;-).



La primera vez

Rescatado Posted on 18 Dec, 2014 17:56

(Otro rescate)

Adriana y Alejandro e Irene, nuestros primeros gemelos, llegaron temprano. Estaba nerviosa, era un día importante: el estreno. Vi sus caritas y sus preciosos ojos muy abiertos, con mucha atención e interés, como sólo ellos , los bebés, los niños, saben mostrar. Yo les miraba también y un montón de sentimientos y sensaciones acudían a mi, pero lo más importante fue que nuestras primeras palabras (mías) las primeras sonrisas (suyas) y, en general, ese brote de comunicación tan limpia, tan imperfecta pero tan eficaz, tan emocional, fuera un estímulo también para mi que fui aflojando tensión.

Marco llegó y fue directo a los brazos de Cristina, mientras su mamá se quitaba el abrigo. Nines, encantadora como siempre, recibía, repartía pegatinas y apuntaba los datos que faltaban. El primer grupito pasó a la sala a coger su sitio, a elegir su manta… a jugar. Yo me acercaba sigilosa, intentaba no molestar y al mismo tiempo inmiscuirme, mezclarme. Observarles, para irles conociendo, para no importunarles, para entrar sin imponerme, para respetar su voluntad que adivinaba en gestos.

Elisa se ponía de pie agarrada a la rodilla de papá o al jersey de mamá, pronto le sobró la rebequita gris con tanta actividad. Todavía éramos pocos y nos venía bien esa toma de contacto, entre nosotros y también con el espacio, los juguetes, nuestro sitio. Iria también estuvo un poquito en brazos de Cristina, mientras Irene y Clara intentaban un acercamiento, esas inspecciones tan serias, con algún tipo de caricia o intercambio que ensayan los bebés que todavía no saben jugar con alguien que no ceda siempre ante ellos, como sus adultos. La sala iba llenándose poco a poco, a David ya le conocía -Alba, su mamá, es la profesora de porteo- estuvimos jugando unos días antes cuando preparábamos la sala, recuerdo que calculé que en un ratito que estuvimos juntos por lo menos se había hecho gateando (en un patrón cruzado, perfecto y veloz) dos veces cada sala. Su pericia en esas lides era y es sobresaliente. Llegó Bruno y se puso en el lugar que luego estaría a mi derecha entre Iria y Adriana, demostrando un excelente gusto ;-). A Grabrielle y Marco los tenía enfrente y por lo tanto al otro lado de la sala, más alejados, pero en este primer grupo de gateadores y aventureros no había distancias estuvieron jugando en la entonces nueva, hoy ya célebre, alfombra de los búhos, cerquita de mi. Lía estaba a mi lado, en la cabecera (más tarde, cuando acabábamos, le canté su canción y nos encantó).

Así fue como Lia, Elisa, Irene, Alejandro, David, Marco, Clara, Gabrielle, Adriana, Bruno e Iria y, sobre todo, sus mamás y papás, que son los alumnos de verdad (yo a ellos, los bebés, les llamo en broma los diferidos) comenzamos esta aventura. Cuando empezamos a hablar, Cristina y yo, los niños seguían jugando sin entender ni preocuparse de cuál era su sitio, algunos en la otra punta de sus padres, señal de que estaban a gusto. Sentí, yo también, una increíble sensación de bienestar. Aún tenía el nudito en el estómago de la responsabilidad, del nuevo formato, de si iba a caber el contenido en el tiempo… en fin, inquietudes. Pero, al mismo tiempo, sentía que el ambiente en general era de disfrute, de tranquilidad.

La mañana fue avanzando entre ejercicios, movimiento, sensaciones, sentidos, colores, sonidos, olores… pero había, siempre es así, gran parte de teoría, las partes que es inexcusable explicar y ellos se-portaron-tan-bien, teniendo en cuenta que no se durmieron, como ocurre otras veces (ellos eran los mayores), y que trabajaron todos tanto, ya que podían hacerlo todo, y sus padres les jalearon todo lo que pudieron.

Llegamos al final y ellos en una gran proporción se despidieron de mi acariciándome la cara. Aquellas maravillosas personas pequeñas que acababa de conocer, lo habían entendido todo, sabían que era para ellos, lo habían pasado bien e intentaban decírmelo. Con la emoción sujeta entre la garganta y la lágrima me despedí de aquél primer grupo, intentando guardar en la memoria, las caras, los nombres, los comentarios y esa sensación tan agradable que tenía de energía positiva, de alegría. Cuando acabamos lo comentamos Cristina, Nines y yo, fue reconfortante ver que pensaban lo mismo y las tres teníamos esa dulzura impregnada. Todavía hoy, montando el vídeo y escribiendo estas líneas siento esa gran emoción, que se produce en todos los grupos, pero aquella fue… la primera vez.



Crónica de un Taller Bebé Up!

Rescatado Posted on 18 Dec, 2014 15:12

(Cosas que tienen que estar aquí)

El taller del día 2 fue una delicia. Todavía me siento bajo los efectos de esa gran corriente que se crea en la sala, entre los juegos, las sonrisas, la concentración de los adultos en lo que estamos haciendo y la colaboración de esos pequeños que, no sólo se portan maravillosamente, parece que agradecieran todo lo que se les propone con sus sonrisas, con su actitud y el dulce cansancio que les hace caer en una siestecita cuando termina el primer tramo. Tengo grabadas sus caritas y he decidido hacer una pequeña crónica antes de que se me olvide y pierda esa esencia que aún me acompaña.

Lluc y Lucas llegaron dormidos, a los dos o tres meses escasos es lo que uno tiene que hacer en los desplazamientos; al arrullo del motor del coche o del traqueteo del cochecito te dejas llevar plácidamente por el sueño, qué vete tú a saber que encuentras cuando llegues a donde quiera te lleven, así que hay que aprovechar. No sabíamos si se despertarían para jugar con todos a la estimulación temprana, pero abrieron los ojitos justo cuando convenía: ser oportuno es una de las condiciones para aprovechar las oportunidades, valga la redundancia. Así que nuestros benjamines hicieron sus ejercicios como todos los demás y nos regalaron algunas sonrisitas, sabedores ya (como todos los bebés) de que es el mejor premio.

Álvaro, nuestro veterano (siete meses, oye, un respeto), no se cansó de reír y jugar, ejerció su decanato manifestando respuestas, que sabe perfectamente que captan la atención y llamaba la mía desde el otro extremo de nuestro centro de juegos (la alfombra de los búhos). Unai, con sus cinco meses, le andaba a la zaga en participación oral, su parloteo me llamaba también desde cerca, seguramente corrigiéndome ya que me empeñé en pronunciar mal su nombre al principio, mis disculpas rey. Clara se retrasó un pelín pero como ella, también con cinco meses, no entiende de relojes ni de convencionalismos, ni siquiera de la prisa que llevaba mamá, pues se incorporó a ese festival de colores y personas pequeñas, como ella, con toda naturalidad y alegría. Hacia la mitad repasamos algún ejercicio con cada uno y fue entonces cuando Alma, ayudada por su mamá, nos deleitó con su versión de las suspensiones, que dimos en llamar el “puente bebé” que consiste en levantar la cintura sólo, en vez la cabecita y poco a poco todo el tronco, será una gran gimnasta sin duda, aún así, y sin minar su creatividad atlética, le ayudamos a hacer el ejercicio y la felicitamos, no sólo lo hace bien sino que ha creado una variable. Era el momento de hablar un poco de los sentidos y ellos cansados ya de tanto ajetreo y como si supieran que eran papá y mamá los que tenían que enterarse ahora, fueron durmiéndose hasta que la sala se convirtió en una cuna comunitaria, unos en brazos, otros al pecho, alguno en su cochecito y otros en la mantita que les hace de colchoneta para jugar, fueron durmiéndose.

Claro que hay momentos en los que alguno tiene que ausentarse (cerquita, a la sala de al lado, todo lo más) porque se cansa, o porque hay que cambiar el pañal, o simplemente despejarse un poco… pero en general fue como si le tuvieran el tempo cogido, como si supieran en cada momento lo más adecuado. Tras explicar los sentidos y los dos ejercicios que están pautados al respecto, me daba pena que no pudieran acercarse a ver el panel de las figuras y lo dije. Pues al poquito, como si me hubieran leído el pensamiento, se fueron despertando y todos pasaron por el panel, que les encanta y a mi chifla que lo vean y que los padres vean que les gusta. En ese momento a varios les recité el poema, declamándolo exageradamente, como he hecho tantas veces, como empecé haciendo con mis hijos, se quedan sorprendidos mirándome muy serios al principio y atentos. Cuando la voz cambia sonríen y fue Miguel quien cuando terminé la estrofa me miró y comenzó a parlotear con ritmo, no sabemos si imitándome o pidiendo más, pero así de sencillo inició uno de los objetivos de ese ejercicio que es su respuesta oral (no es así exactamente pero su intención fue clara), fue fantástico, como todo, como cada cosa que ocurrió esa mañana. Jules jugó, durmió un poquito, paseó otro poco, creo que fue él el que estuvo un ratito en brazos de Nines (imprescindible y maravillosa colaboradora) para que mamá pudiera atender (papá tuvo que quedarse con el resto de hermanos en casa) intenté saludarle en francés y cantarle con mi media lengua el Frère Jacques, me sonrió agradecido y benévolo con mi mal acento y mi pobre repertorio en su lengua materna. Naroa llegó la primera y se fue la última, se pegó una buena sesión, me sugirió con su protesta que retirara uno de los peluches, no fue de su agrado y fue sustituido por otro inmediatamente (por si sus compañeros opinaban igual) la llevamos al lugar donde predominaba el verde, que es su color preferido, y tuvo un ratito para ella sola para familiarizarse con los objetos, la sala, los juguetes… Al final del taller su padre la puso boca abajo en una de las pelotas grandes que hay en la sala y sujetándola por los tobillos hizo girar la pelota adelante y atrás, llevando su carita casi hasta el suelo y retirándola hasta casi la posición en pie, le encantó y a mi me encantó ver que allí mismo, eso que siempre cuento, de la creatividad de los padres y le personalización de los ejercicios, se produjo de manera espontánea. Por la tarde su madre le puso un mensaje a Cristina contándole que se había echado una buena siesta, no me extraña, yo también .

En fin, fue una mañana mágica, llena de luz y de energía, para mi no es sólo un taller, hay una corriente de sentimientos y emociones, y es por ellos, por esos seres puros y limpios, las personas pequeñas: los bebés. También por sus padres ya que de todos los buenos sentimientos que se pueden tener en la vida, el más grande y el más incondicional es el amor a los hijos. Ese es el ambiente que se respira algunos domingos por la mañana en Más Natural, es imposible resistirse a su efecto bálsamo y al mismo tiempo dinámico, energético, positivo. Por eso: Alma. Alvaro, Clara, Jules, Lucas, Lluc, Miguel, Naroa, Unai, mamás y papás: gracias.



Cristina: el Estímulo de Bebé Up!

Rescatado Posted on 18 Dec, 2014 13:42

(Rescato este post del primer aniversario porque quiero que esté aquí también, ella fue la ideóloga, el empujoncito, el empeño y la actitud proactiva de este proyecto: gracias)

Ya ha pasado un año ¡Parece mentira! Ya sé que siempre se dice, pero es que es verdad (y es más verdad con los años, snif); y parece también que estoy viendo a Cristina contándome que quería hacer un Taller de Estimulación Temprana pero con bebés, algo especial para Más Natural, algo distinto para sus mamis y papis, que pudieran compartir con los peques allí mismo, pero donde se aprendiera Estimulación Temprana para llevarsela puesta, a casa, prendida para siempre… Yo no estaba segura, esa es la verdad. Suponía que debía ser como siempre: un taller para padres y que luego fueran ellos, en casa los que lo practicaran con sus bebes. Dudas y atracción… Mezclar teoría y práctica; que madres, padres y niños salieran contentos, satisfechos e instruidos; que además fuera verdaderamente útil, pero divertido; con mucho contenido, pero sin estrés; que fuera sencillo para que fuera… posible, real, para que no hubiera argumento en contra. En resumen un “briefing”…: Más Natural.

Y así fue como su tesón, su entusiasmo y su capacidad de persuasión vencieron mis resistencias y en el otoño del 2012 fue tomando forma este Taller que hoy levanta el dedito anunciando que tiene uno, como nuestros queridos bebés (que algunos ya tendrán casi 2).

Con dudas o ya sin ellas, amé este taller desde que pensé la primera frase, la primera secuencia de equilibrios, los primeros juegos… y cuando por fin llegó aquel primer domingo, los bebés de Más Natural llenaron de magia todo lo que había ideado para ellos. Se despidieron de mi, muchos de ellos, acariciándome la cara, aún hoy se me llenan lo ojos de lágrimas al recordarlo. Todos los que estábamos allí salimos con una energía que sólo puede generar la vida que empieza, el interés sin límites y el mayor amor del mundo, el de padres e hijos. Eso se sigue repitiendo y cada vez es un milagro, un renacimiento, pero aquél día fue también una sorpresa.

Pero hoy en el primer aniversario nuestra gratitud es para Cristina: directora de Más Natural. Hace unos meses os escribía de ella que, los que la conocéis sabéis que su labor ha hecho que, uno de los momentos más importante de vuestra vida, la gestación y el nacimiento de vuestro hijo, fuera: más tranquilo, más saludable, más seguro…. Más Natural. Y que a los que no la conocéis, os gustará saber que hay alguien que dedica su tiempo, sus conocimientos, su energía y su emoción, a facilitar ese momento mágico y único: el nacimiento de un nuevo ser humano. Hoy añado y amplio la gratitud de los que estamos cerca, que nunca deja de pensar cosas para todos vosotros: para los que habéis venido, para los que vendréis y para los que estáis, así como todos los que participamos de alguna manera en la actividad de este Centro. Un centro al que también habrá que dar las gracias, porque tiene personalidad propia, su espíritu, su estilo, su elegancia, su forma de recibir y de acoger. Tiene su propio carácter, un carácter… Más Natural.



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