Me desperté pensando si llovería Blanca-Shiatsu me había
advertido que Maca (su paciente, amiga y mamá de Borja y Miguel, sus gemelitos)
igual no podía con los dos niños en el bus si encima llovía. Así mi primer
pensamiento fue para ella, una persona a la que aún no conocía, pero a la que
quería conocer y que yo sabía que me iba a presentar a dos seres maravillosos,
así es de mágico todo. Llegó, la tuvimos que esperar una gotita (nunca mejor
dicho porque sí llovía o que se lo pregunten a los del maratón) y fue la
heroína: ella sola, con los dos, en el bus, lloviendo y el carrito que parecía
un convoy de los que vemos por la carretera. Aquella maravillosa y bellísima
mujer me dio la primera buena noticia. Después siempre es un no parar: esos
niños, sus sonrisas, su comportamiento, esos padres tan inteligentes, el flujo
de alegría, de energía pufff. Borja y Miguel están enormes y comen… lo que no
está en los escritos, teta, biberón materno y creo que a este paso van a pedir
una paella en el bar de abajo. Ella es delicada y tiene una tarea tremenda,
pero un interés, un pacto con la inteligencia, con el instinto y la intuición,
que no sólo le hace acudir sino participar y hacer participar de todo a sus
peques. Entre ella, Blanca y Nines los gemelos no perdieron ripio. Maravilloso,
sencillamente.

La primera en apuntarse fue Fátima profe de Más Natural que
imparte una clase sobre los beneficios de conservar el cordón umbilical y las
células madre, en Biocord. Ya la conocía, como buena profe, fue una maravilla
de alumna en una de las charlas de marzo, toda entusiasmo y participación.
Tiene una presencia receptiva, que te hace apetecer mostrar lo mejor de ti,
trasmite alegría e interés por los cuatro costados… pero es que… párate que el
marido es igual, atento, amable, alegre… ¿y la peque? Pues África era la
veterana, los mayorzotes siempre hay que tenerles mucho respeto, los recién
nacidos agradecen muchísimo el taller aunque no lo expresen, pero en realidad
sólo necesitan a sus padres: los brazos de papá, el pecho de mamá, sus olores…
soy consciente de ello, son los que más aprovecharán lo aprendido (por pura
cuestión de tiempo), pero yo puedo ser la profe, una señora de Murcia o la que
limpia la sala, a ellos plin, mientras esté mamá. Además lo hacen todo, porque
se lo hacen papá y mamá. Pero los diez u
once meses ya la cosa cambia, se pueden aburrir, cansar, tienen más
independencia y por lo tanto sus primeras decisiones: irse, quedarse,
protestar… Se portó maravillosamente, respondió a todo lo que le ofrecimos para
entretenerse, hizo lo que quiso hacer pero no dio la lata en lo que no quiso
(en casi cuatro horas). Es, como sus papás: exquisita. Cuando te está
escuchando te mira fijo, levanta la cabecita y engurruña un poquito la nariz:
te la comes.

Almudena no pudo venir a la charla, la peque estaba malita y
tocó pediatra, pero avisó, (lo que no era imprescindible, pero se agradece
mucho, le honra y la define: es especial). Yo tenía muchas ganas de ponerle
cara, habíamos compartido sin ser presentadas una deliciosa mañana en Más
Natural
la de la I Jornada para Blogueras: mujer-parto-consciencia. Leí muchos
de los blogs de las participantes (y me encantaron) y con atención especial:
Menuda Manada al ver que ella se interesaba por la charla. Así tuve algún
cachito suyo de: su sensibilidad, del origen de sus textos, de sus emociones… y
me hacía ilusión que viniera ¿qué si quiero que escriba algo sobre ese día?
Pues ¿cómo no? Pero no es eso sólo, me gusta mucho compartir ese espacio
especial con personas como ella, que han hecho de su maternidad un trazado
especial que les explica, les contiene y les ensancha; sin ser tan
irresponsable como para no saber que ese amor tan grande pesa tanto que también
nos limita. Me priva ser parte de esa sensibilidad por una mañana y tener la
esperanza que lo que compartimos les ayude un poco más en ese camino que es tan
bello como difícil a veces. Así conocí a Elena, que es preciosa, alegre,
tranquila, se le nota toda la dedicación que recibe, esa seguridad que
proporciona ir pegada al pecho de su madre, tanto cuando se mueve, como cuando
come ;-), tiene la delicia prendida en la sonrisa y se incorpora a todo lo que
su madre le propone (ya me han escrito para decirme que han empezado en casa y
yo… vamos… que así no hay forma de adelgazar: más ancha que larga). Preciosas,
como les decía en un privado, estoy deseando conocer al resto de la familia.

Lara y Alain, son algo especial para este taller, vinieron
en junio del 2013 y son los primeros que vienen también con su segundo hijo.
Hay tantas cosas que nos unen, me gusta tanto esta familia, tenemos en común
ideas, profesión (ella es profesora y el fotógrafo, ya sabéis muchos que mi
otra profesión, es la publicidad y el diseño), inquietudes…
Sigo a Lara de forma personal y me gusta su manera de intervenir, de contar
algunas cosas, a veces me parece que es como una de mis amigas, como cuando leo
algo de Cristal o de Rosa… A Alain le sigo también de forma profesional en sus
Instantes Inolvidables, me encantan los fotógrafos que dedican parte de su
tiempo al crecimiento de los bebés y por lo tanto de las familias, además es
una forma de ver de vez en cuando a Naroa, que está preciosa, que siguió su
programa y además con esos padres: habla eusquera, todo le interesa, es
curiosa, investigadora y no para, tengo unas ganas de verla… “Ander es como su
hermana, Carmen” Me había dicho Lara por teléfono, así es, Alain bromeó sobre
sus mechones de pelo, cuando me lo presentó, y yo le sugerí unas rastas ;-)… te
lo comes, pero es que él te come con la mirada, efectivamente, todo le gusta,
todo le interesa, parece esperando que le alimenten su insaciable cerebro y
tiene esa atención llena de ternura, esa mirada limpia, atenta y ambiciosa… la
ambición de aprender de todo para mejorar el mundo, con amor y felicidad.

Juan, vino en calidad de papá de Valentina, acompañado de
Rosana su guapísima mamá. Pero Juan para mi es mi sobrino, alguien de mi
familia, el hijo de una de mis mejores amigas: Rocío; con el que además he
estado horas hablando, ha compartido momentos con mis hijos, le he visto de
niño, le he visto acatarrado y en pijama, ha trabajado conmigo, ha cocinado
para mi, le he visto estudiar, estar preocupado, gamberrear con sus primos y su
hermano Curro… en fin es parte de mi vida y ahora, este domingo: ha venido a mi
taller porque es el papá de Valentina
A-LU-CI-NAN-TE. Pero es que además resulta ser un padre ejemplar, los que hemos
asistido de cerca, lejos o media distancia, a su crecimiento estamos perplejos
ante su metamorfosis y nos quedamos embobados viéndole con su hija, él embobado
con ella, nosotros con ella y con él, yo miro a mi amiga y al final hay un
cruce de embelesos y una amalgama de babas que no es normal ;-). Rosana tiene
una mirada preciosa, unos pómulos prominentes una sonrisa amplia y a mi me
encanta que sea la mamá de Valentina (y de Agustín, Brisa, Tomas y David), toda
su experiencia no le resta ni un ápice de humildad ante la enorme tarea de la
maternidad. Ella me dice, “aprendo y recuerdo” refiriéndose a su relación
conmigo y a su quinta maternidad. Valentina es: maravillosa, alucinante,
divina. Tenía ventaja, con respecto al taller (igual que Ander), porque como
viven lejos cuando nació su padre me llamó para que tuviéramos un encuentro y
habláramos de estimulación, quería que fuera nuestra primera clase. Estaban en
aquél momento todos sus hermanos, que preguntaban y se sentían orgullosos y
satisfechos de poder participar tanto en esa labor. ¿Cómo no va a estar
espabilada? Todo alrededor son estímulos, murmullos, risas, amor, oportunidades,
ideas, imaginación… Sólo en el ambiente más cercano (además de sus abuelos,
tíos, primos…) tiene 6 formas distintas de ver el crecimiento, el desarrollo,
la educación; distintas edades, distintos planteamiento, distintos tonos de
voz… le hablan de cosas comunes, su mejor bien y todos los instrumentos que
estén al alcance para que sea una gran mujer, buena, inteligente, feliz y
satisfecha, capaz de mejorar su entorno y quién sabe si algo más.

Valentina es además sobrina (también) de Blanca-Shiatsu, que
el otro día tuvimos el placer de que nos regalara su presencia, parte de su
conocimiento y un masajito a Borja (el gemelito). Ella es tan especial, tan
maravillosa y alguien que ha entrado en mi vida con tanta fuerza y ternura que
merece un texto aparte, como Nines, que estuvo como siempre y como siempre
maravillosa, guapísima y todo generosidad. Dice Blanca: “ Me encanta Nines, se
le van los ojos y las manos detrás de los bebés, qué mona”. Seguro que es
recíproco: qué suerte tengo yo ;-).

Fuimos poquitos porque fallaron un par y además mi ahijada
Tamara este finde no podía, cuando venga ya os contare; poquitos, digo, pero no
me canso de decirlo: ¡qué delicia!.